De tradiciones y celebración

No son sólo nuestras excelentes playas y nuestros paisajes agrestes y precosteros. Los castillos, los lugares con encanto, los frecuentes viñedos, las masías y pueblos que conforman una comarca, el Garraf,
con una personalidad muy acentuada en el seno de Catalunya. Nuestro entorno tiene también otras singularidades que tienen que ver con la historia, la tradición y que conforman profundamente nuestro acervo cultural, nuestra propia identidad.

Si por algo se nos conoce en el plano de celebración es por el carnaval. Una larguísima tradición de celebración y opulencia, que destaca sobre la mayoría de las que podemos encontrar dispersas en el territorio.

Hay sobrados motivos para ello, y tienen una raíz histórica y sociológica especial, y que nos define como herederos y portadores actuales de la fiesta y la estética como liturgia cultural.

Carnaval Costa Dorada
Mantones

Mucho más tarde que el descubrimiento de América por parte de Castilla, ya a finales de un siglo XVIII que fue traumático para la identidad de Catalunya, los más aventureros salieron en busca de fortuna con el objetivo de regresar ricos y exitosos: eran los indianos o americanos, mayoritariamente emigrados de las ciudades portuarias de pescadores.

Vilanova i la Geltrú fue uno de los puntos más importantes donde este movimiento tuvo importancia. Hasta el punto de que más tarde se le conociera como La Habana de Cataluña.

La mayoría no consiguieron su objetivo, de retornar en 20 o 30 años con la capacidad de transformar ese puerto de pescadores en una ciudad rica, diversa y dinámica, otros se asentaron en las todavía colonias españolas de forma definitiva, pero alga.

El Carnaval de Vilanova se inicia con el “Ball de Mantons”. Baile de mantones, de mantones de Manila, símbolo de distinción, lujo, elegancia y fiesta. Clic para tuitear

Conjunción de los elementos que los indianos trajeron como sello de prosperidad en un intercambio no exento de colonización, pero no cruento como la época de la Conquista. Esa prosperidad transformó la sociedad y dio empuje a movimientos artísticos, arquitectónicos, culturales en general, y fueron la antesala del Modernismo que tanto distingue a Catalunya como destino cultural.

El Ball de Mantons es el punto de partida formal de la fiesta más desenfrenada posible, la unión de la preparación para la Cuaresma con la satisfacción de haber logrado ese progreso que debía ser disfrutado y mostrado por encima de todo.

Las mujeres miman su mantón y los hombres deben trajearse con todo esmero para estar a la altura. Es la representación de lo que nos hizo como somos hoy, orgullosos, emprendedores, aventureros, exitosos y ávidos de vida. Clic para tuitear

Cuando llega Carnaval, nos sentimos así. Nos sentimos indianos. Quizás por eso el nombre de nuestro hotel es Desitges. Deseos cumplidos. Elegancia y disfrute de la vida. Después, tiempo habrá para el desenfreno carnavalesco más genuíno.

Vívelo desde el Desitges > HABLEMOS

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